Viajando por Alemania. Cuarto día: Neuschwanstein.

Wednesday, 23. September 2009 - 11:00

Salimos a la 11.30 de Munich, y tras un viaje por carreteras secundarias, descubriendo los paisajes bávaros, llegamos a Neuschwanstein para visitar el ‘Castillo del Rey Loco‘,  Castillo de Neuschwanstein.

Como era la hora de comer, nos fuimos directamente a pillar el autobús desde la explanada cercana al lago de Berg, para subir al restaurante que está situado a los mitad de camino de la colina donde se encuentra el castillo.

Tras una ligera comida en éste bonito restaurante rodeado de naturaleza ‘salvaje’…

…nos dispusimos a subir colina arriba hasta el puente de madera, donde se hace la típica foto del castillo con el paisaje al fondo.

Pero había un pequeño problema, la parte del castillo que daba al puente se encontraba en obras, con lo que os podéis imaginar el percal fotográfico.

Tras unos minutos esquivando a la masa turista y hacer la respectiva e inútil foto, dimos media vuelta para entrar en él.

El castillo data de finales del siglo XIX, yo creía que era más antiguo, y la historia de su ‘mote’ proviene de su dueño, Luis II de Baviera, un personaje atontado y mimado desde su infancia, que digan lo que digan los guías turísticos, estaba como una puta cabra… Sólo la idea de vivir en un castillo de hadas, con estancias decoradas con murales de las leyendas Griálicas y de Parsifal, derrochando dinero a casco-porro, como si de el rey de Camelot se tratase, hace darse cuenta de tipo de persona tenía que ser.

Toda su vida vivió junto a su madre en el castillo ‘familiar’, situado a pocos metros de éste…

Hasta que su locura le hizo ‘independizarse’ y construir un nuevo castillo, donde quedaban vestigios de una pequeña fortificación de otros tiempos, que según él tenía un asentamiento mágico y legendario.

En realidad vivió en él poco tiempo, apenas unos meses, y en un complejo situado en la planta superior de la puerta de entrada al castillo, ya que la mayor parte de éste se encontraba todavía en obras.

Ya que en 1886 fue asesinado, según dicen… Pero claro, un hombre que gastaba fortunas en cenas con seres mitológicos que sólo él veía tenía que acabar de manera trágica su vida.

A media tarde entramos al interior del castillo…

…pero al estar prohibido hacer fotos, os tendréis que pasar por aquí para verlo. Es digno de verlo porque, aunque son apenas tres o cuatro salas nada más, son realmente de cuento.

Pero sin duda lo que más me gustó de ésta visita fueron lo paisajes que rodean la escena…

Tras ver y fotografiar tanto paisaje, y tanto verde, nos pusimos de vuelta a Munich, donde pasaríamos la última noche, cenando de nuevo en la cervecería HB, aunque sin tanta cerveza, y descansar los suficiente antes de ponernos de camino a Nuremberg.

  • Para ver más fotos sobre el viaje puedes visitar mi galería en Picasa, o en Flickr.
  • Para leer más sobre mi viaje a Alemania sigue el siguiente enlace.

Leave a comment

You have to be logged in, to leave a comment.