Lo peor de pedir una beca Erasmus, es que te la den. Es entonces cuando comienza la poco agraciada tarea de rellenar miles de papeles y de recorrer casi todos los edificios de la universidad para saber dónde hay que entregarlos. Y esto es así. Claro que, si eres un amante de la burocracia, será la parte que más disfrutarás.