Tras una hora de crucero por la Ruta de los Castillos del Rhin, y otra de autobús desde St. Goar, llegando a Heidelberg, con el estómago haciéndome chiribitas, a la hora de comer.
Tras una hora de crucero por la Ruta de los Castillos del Rhin, y otra de autobús desde St. Goar, llegando a Heidelberg, con el estómago haciéndome chiribitas, a la hora de comer.